miércoles, enero 18, 2012

Significado del color en los dibujos de los niños


Los colores preferidos

Introducción
En esta página, vamos a explicar algunas claves para interpretar los dibujos infantiles, utilizando el análisis del color. Para empezar me gustaría señalar varios aspectos que considero fundamentales para una correcta lectura del dibujo infantil, utilizando el espectro cromático y antes de exponer el posible significado de cada color:
1º- El dibujo infantil es muy rico en detalles y su análisis no puede reducirse a la simple contemplación de los colores sino que debe comprender también un análisis más global que incluya factores como la edad, el tamaño, forma del trazo, ubicación en el espacio, etc. (para mayor detalles visitar: El dibujo infantil y su significado).
2º- Pese a que a cada color podemos atribuir, a nivel general, la expresión de una serie de rasgos de temperamento del dibujante (tal como se expone más adelante), los colores no se presentan aislados sino en combinación unos con otros, generalmente. De esa combinación debemos ser capaces de extraer la información más que de cada color en particular. Bien es cierto que, algunas veces, un color es el predominante y, entonces, podemos hipotetizar con la presencia más probable de las características atribuidas al color en particular.
3º- Recordar que este tipo de interpretaciones no constituyen un método científico y está sometida a errores de apreciación. No obstante, su interés reside en que resultan de gran utilidad para detectar posibles problemas en los niños de una forma poco intrusita, ya que ellos lo viven como un juego pero, al mismo tiempo, reflejan muchas de sus vivencias que de otra forma sería más difíciles de expresar. Cualquier hipótesis sospechada a través del dibujo o del análisis de los colores debemos comprobarla con una evaluación más estructurada. En todo caso, los dibujos, como material complementario, resultan imprescindibles para el psicólogo infantil.
4º- Las características señaladas para cada color varían según la tonalidad. Los colores pastel aplicados de forma ligera y uniforme se asocian a temperamentos más tranquilos y emotivos. Por el contrario los colores fuertes y marcados se relacionan con sentimientos intensos ya sean positivos (amor) o negativos (agresividad).
5º- Otro aspecto importante que deberemos tener en cuenta al analizar el color de los dibujos infantiles es su idoneidad (a partir de los 7 años). Es decir, si el niño representa los diferentes elementos u objetos siguiendo su color real o no (por ejemplo el sol de color amarillo, el cielo azul, etc.). Un sol de color verde no lo podemos interpretar en clave de las características de ese color sino en el motivo del cambio por parte del niño (desconexión entorno, trasgresión norma, impulsividad, creatividad, llamar la atención, ser diferente, indicarnos alguna cosa oculta que debemos descifrar?).
Pasamos a describir las características asociadas a cada color para luego ver algunos dibujos y una breve descripción de los mismos.
Los diferentes colores y su significado

Amarillo Cuando predomina este color en el dibujo puede señalarnos la existencia de ciertas tensiones o situaciones de conflicto, normalmente en el entorno familiar o con alguna de las figuras de referencia (en especial el padre). El amarillo es un color intermedio que inconscientemente nos indica precaución, cautela. También transición de una situación a otra. Si el amarillo forma parte, sin predominar sobre los otros, del dibujo, puede interpretarse en clave de energía, dinamismo, adaptación e incluso creatividad.

Azul En general, el azul es un color que transmite calma, serenidad, sensibilidad, ausencia de impulsividad, entendimiento, capacidad para reflexionar. En definitiva, el predominio del azul en el dibujo puede ser entendido como capacidad de control sobre uno mismo e inteligencia emocional. Algunos niños lo difuminan suavemente para crear el cielo o el mar (sensibilidad, afectividad). Algunos autores afirman que un exceso de azul en los dibujos podrían significar un indicio de enuresis. Es posible que algunos niños representen así, inconscientemente, su problema de incontinencia nocturna.

Marrón El marrón es un color fuerte que puede adquirir diferentes tonalidades y en base a ello, tener un significado diferente. Vemos el marrón normalmente en los troncos de los árboles dibujados, representando el propio "yo". Un predominio del marrón puede significar la necesidad de tener "los pies sobre la tierra", visión realista de las situaciones, prematura responsabilidad. También tendencias agresivas (justificadas como defensivas) si la tonalidad es muy oscura. El marrón también puede indicar, según contexto y configuración del dibujo: seriedad, persistencia, prudencia y también intolerancia.

Negro El negro es el color más fuerte y se asocia en nuestra cultura a diferentes patrones contradictorios entre ellos. El negro se ha utilizado tradicionalmente para representar el duelo por las pérdidas familiares y la muerte, pero también supone un color muy apreciado y utilizado en moda actual para conseguir diseños muy elegantes y sofisticados. Un predominio de este color, nos indica una personalidad rebelde, emotiva, sufridora. También puede que melancólica, pudorosa o con la necesidad de destacar sobre los demás. Como vemos su interpretación deberá efectuarse en base a las claves contextuales del resto del dibujo ya que puede tomar diferentes interpretaciones. Si el dibujo presenta predominio del negro en combinación del rojo, la hipótesis más probable es que se trate de un niño impulsivo con poca paciencia, hiperactivo, tendencias impulsivas y/o agresivas, especialmente si va acompañado de un trazo irregular, anguloso y fuerte.

Rojo El rojo es uno de los colores preferidos por los niños. Su significado está casi siempre asociado a la vitalidad, energía, valor, pasión, excitación y, en general, a todas las emociones humanas. Si su presencia se combina de forma equilibrada con otros colores, es una muestra de equilibrio, emociones controladas e incluso de sana actividad. Un rojo muy dominante suele indicarnos ambición, falta de autocontrol, gusto por el riesgo, irracionalidad, sexualidad prematura (según edad), etc. Un rojo muy fuerte, dominante en el dibujo, acompañado de trazos angulosos y poca definición del dibujo, nos podría señalar: hostilidad, agresividad, transgresión de las normas e incluso violencia.

Rosa El rosa tradicionalmente lo asociamos al mundo femenino pero suele estar también muy presente en los niños pequeños. Se asocia a sensibilidad, afectividad, preferencia por el mundo ideal (príncipes y princesas). También gusto por las actividades tranquilas. Un exceso de rosa puede señalar necesidad de desconexión de la realidad (a partir 7 u 8 años, preferentemente en niños).

Verde El verde es un color principalmente positivo que asociamos a tranquilidad, reposo, esperanza, gusto por la naturaleza, sensibilidad, etc. Como ocurre con otros colores, puede tomar diferentes tonalidades. Desde el verde más claro (sosiego, sensibilidad) al más fuerte (decisión, esperanza) pasando por otras muchas tonalidades. El predominio del verde o su utilización en elementos que no corresponde (por ejemplo para colorear el agua, cielo, etc.) pueden, pero, señalar rebeldía, inconformidad, poca tolerancia a la frustración. También desajuste personal o emocional.

Violeta Podríamos definir el color violeta como el más espiritual de toda la gama de colores. Su significado se asocia básicamente a una personalidad idealista en el que predominan unos principios ya sean éticos, religiosos, morales u de otro tipo. También supone una expresión inconsciente de deseo, dominio de las pasiones e incluso melancolía o tristeza. En niños no es muy habitual encontrarlo de forma dominante. Un predominio del violeta en el dibujo infantil, aunque no es muy habitual, se ha relacionado con la expresión de un malestar interno relacionado con unos patrones educativos, por parte de los padres, excesivamente rígidos e intolerantes. Esto crea en el niño temores al no verse capaz de lograr satisfacer plenamente las esperanzas de sus progenitores.

EJEMPLOS 


 El dibujo pertenece a un niño de 9 años. Vemos con claridad la utilización de colores fuertes y un trazo impulsivo al colorear con poca definición de los contornos. Predominio de rojos y azules. Lo más significativo es la representación de ventanas y puertas con unos trazos irregulares que parecen representar estructuras frágiles, con fisuras, parches o rotos. En las ventanas aparece una cruz cerrando el paso a extraños. Niño impulsivo (trazos), incluso agresivo (rojo). Inseguridad afectiva (contornos irregulares). Necesidad de ocultar ciertas cosas (amarillo). Entorno familiar posiblemente desestructurado. Hay indicadores emocionales de sufrimiento quizás por situaciones que no acaba de comprender o aceptar. Se intuye también la voluntad o necesidad de cambiar cosas (variedad de colores). Este niño debería someterse a una evaluación psicológica más estructurada.

 
Niño de 8 años. Destacan la combinación de colores rojo y negro. También de forma secundaria hay trazos en azul, amarillo y marrón. El dibujo pertenece a un niño impulsivo con gran energía, quizás hiperactivo. La agresividad (dientes en el dragón y combinación rojo-negro) viene compensada por un sol sonriente, lo que hace pensar en un entorno favorable y acogedor. También la riqueza de detalles del dibujo nos informa de un niño inteligente, creativo, curioso y sensible.


 
Niña de 8 años. Predominio de colores suaves difuminados. Un árbol con sólidas raíces se mueve y se inclina por la fuerza del aire. En lo alto de su copa un nido con polluelos es vigilado de cerca por uno de los padres que los está alimentando. El sol en una esquina se representa con colores fuertes (anaranjados), no obstante se han omitido los líneas que representan los rayos solares. El árbol tiene frutos y a su alrededor crecen algunas plantas y flores y aparece algún animal volando en el cielo. El dibujo es propio de una niña con gran sensibilidad, sufridora, que se siente frágil e indefensa frente agentes externos. Su propia seguridad puede verse afectada por una relación distante probablemente con el padre (sol). Las frutas en el árbol simbolizan generosidad, altruismo, deseo de compartir. Se trata de una niña que necesita de mucho afecto y sentirse querida por los suyos, al mismo tiempo es capaz de devolver ese afecto en forma de cariño y compromiso con los otros.


Niña 8 años. Predominio de colores fuertes rojos, azules y amarillos (emocionalidad, temores, inseguridad). No es habitual ver varias casas al mismo tiempo y menos que alguna de ellas se muestre como en el aire o proyectándose hacia arriba. No menos extraña es la presencia de diferentes soles acompañados de nubes. Dado que el sol sabemos suele asociarse a la representación inconsciente del padre, la primera hipótesis fue que, en cierto modo, la niña expresaba temores respecto a una posible separación del padre o marcha del hogar o alguna inquietud respecto a él. Posteriormente se supo que el padre era invidente. La niña vivía en un entorno familiar extenso y acogedor con numerosos tíos y primos (representado por las numerosas casas con chimenea y humo). Al mismo tiempo el sol (padre) aparece repetidamente como figura importante pero, al mismo tiempo, es siempre "guiado" por una nube quizás por el temor de la niña a que esté sólo y desprotegido. Las casas volando pueden también significar los deseos inconscientes de la niña de crecer, ser autónoma y proyectarse en el mundo. También sus deseos de ayudar al padre (soles ascendentes).

 
Niña 8 años. Dibujo expansivo ocupando todo el espacio del folio. Colores bien ubicados pero no se ha definido el fondo azul del cielo de forma difuminada y regular sino con pequeños trazos inconexos. El árbol presenta un poderoso tronco de color marrón asentado en la tierra (en contacto con la realidad del entorno). Hay frutas en el árbol y la copa se proyecta en el espacio. El sol es irregular pero, a su vez, grande. Hay otros elementos como pájaros y flores. En el coloreado predominan los trazos rectilíneos o angulosos. El dibujo muestra un temperamento fuerte, seguro pero, a su vez, impulsivo. Combina la generosidad y necesidad de afecto con episodios emocionalmente fuertes (rabietas o cierta agresividad). Hiperactividad y déficit atencional pueden estar presentes. El sol (padre) al ser grande puede representar un padre autoritario con el que la relación no es del todo buena (contorno irregular).


Niño 9 años. Predominio de colores fuertes: negro, azul, verde... Tenemos algún color (ventanas del tren) en rojo que no obedece a un patrón habitual (problemas de comunicación con el exterior). El tren se dibujo en la base del papel no ocupando todo el ancho. La combinación de colores sugiere sensibilidad (verde, azul), temperamento tranquilo, pero también sufridora e insegura (negro). El dibujo es detallista (números, ruedas, vías del tren) lo que puede denotar cierta rigidez (perfil obsesivo). El humo se eleva como queriendo elevarse del plano terrenal y refugiarse en el de las ideas (desconexión realidad?).

Fuente: Psicodiagnosis.es

La evolución gráfica infantil

Evolución del dibujo infantil

a) El Garabato
El primer garabato (no siempre efectuado sobre papel), supone la primera expresión gráfica de lo que más adelante serán trazos que irán tomando progresivamente forma y contenido. Son los precursores de algo más importante que vendrá después: el dibujo y la escritura.
Estos primeros "dibujos" suelen efectuarse a partir del año y medio. Evidentemente sin intención ni capacidad para representar formas, figuras u objetos. Sí pueden, desde un punto de vista psicológico, permitirnos explorar algunos detalles tempranos de su afectividad y temperamento como se expone un poco más adelante.
Sus primeros contactos con el lápiz y el papel van a ser exploratorios y muy condicionados por las limitaciones obvias de su capacidad y maduración visomotora.
Igual como ocurre con en otros aspectos del aprendizaje, cada niño es un mundo y seguirá su propio proceso y ciclo. Los hay más precoces y otros más lentos en la adquisición de ciertas habilidades. Ello no tienen que ser síntoma inequívoco, al menos en estas edades, de retraso o menos capacidad futura. No obstante, siempre será positivo potenciar, motivar y acompañar al niño en cualquier proceso de aprendizaje y estar atentos a a cualquier problema que pudiera surgir.

b) Del garabato a las primeras formas
A partir del segundo año, el niño es capaz de ir dando forma a los garabatos. Ya no se trata sólo de líneas inconexas sino que se observan agrupamientos de trazos en formas con contornos. Pueden ser los primeros intentos de representar objetos del mundo real. Evidentemente el nivel de maduración no permite todavía la definición de las formas. Suele también empezar la experimentación con diferentes colores. En esta etapa ya podemos distinguir algunos rasgos del temperamento del niño tal como se apunta más adelante.







c) Las líneas empiezan a tomar forma

Estamos ya en la etapa de 2,5 años aproximadamente. El niño es capaz de dibujar círculos y combinarlo con líneas para crear nuevas formas. Son dibujos que ya tienen cierto parecido con objetos y figuras humanas pero sin llegar a nivel de detalle suficiente como para identificarlas plenamente. 








d) El detalle aumenta
Cercanos los tres años pueden aparecer las primeras formas que identifican objetos o personas. El dibujo puede tener ya una intención clara de comunicar situaciones, personajes y emociones. La forma se perfila y podemos reconocer en ellos el primer esbozo de la figura humana. Son humanoides sólo con piernas y cabeza. Otros objetos de interés para el niño pueden ser también objeto de plasmación en el papel (autobús, coche, casa, etc.).
El niño, generalmente, es capaz ya de dibujar una línea vertical al año y medio; la horizontal y el círculo a los dos años; la cruz a los tres; el cuadrado a los cuatro y el rombo a los siete años.





e) La figura humana se perfila
Entre los tres y cuatro años el niño va depurando sus dibujos. La figura humana evoluciona de un simple humanoide con piernas y cabeza a una figura más completa en las que ya se han incorporado el cuerpo y los brazos. La cabeza con frecuencia aparece muy grande al igual que los ojos. En los niños más detallistas puede que también se incorpore el pelo como un elemento más.







f) Se consolida la forma
Estamos ya en los cinco años. Las diferentes estructuras cognitivas han ido madurando y el dibujo es una más de las facetas en el que el niño ha progresado. Ahora la figura humana es perfectamente identificable y presenta la mayoría de los elementos principales: Cabeza, cuerpo y extremidades superiores e inferiores. En la cara pueden observarse los ojos y la boca. La nariz y las orejas suelen tardar un poco más. La presencia del cabello es también habitual. Además aparece otro aspecto importante: la diferenciación. Cuando se pintan varias figuras humanas, el niño es capaz de pintar en cada una de ellas rasgos diferenciales (más grande, más pequeño, con pelo, sin pelo, alegre, con algún objeto en la mano, etc.). Este detalle es importante dado que es un síntoma de creatividad y de capacidad de observación del entorno.



g) El personaje en situación
De los cinco a seis años el dibujo está consolidado. Cada niño a su forma y con su propia destreza. No obstante, el dibujo va a mantener un elemento común en todos los niños: Su capacidad de ser una plataforma comunicativa, un escaparate donde se nos va a mostrar un mosaico de sensaciones y emociones, es decir, el mundo interno del niño. No siempre serán obvias sino que deberán interpretarse cautelosamente en la clave peculiar e intransferible de cada niño.
Ahora, figuras humanas y objetos interactúan dentro del papel y el niño puede plasmarlas no tan sólo como formas individuales sino formando parte de una escenificación, de una situación concreta.



Aspectos a evaluar en las primeras etapas
Desde el mismo inicio del garabato podemos analizar diferentes aspectos, si bien, cuando el dibujo toma una especial relevancia en la evaluación es a partir de los 4 - 5 años, momento en el que está consolidado.
A continuación se exponen algunos de los elementos que pueden ser susceptibles de observación y evaluación en las primeras etapas del niño.

1- El modo en que coge los lápices
Lo hace de forma tranquila o lo agarra fuertemente. Su trazo será seguramente aún torpe pero si los agarra de forma forzada puede ser un indicador de tensión. Es aconsejable que le indiquemos tranquilamente como debe cogerlos, pero dejándole cierta libertad en sus primeros encuentros con el papel para que vaya experimentando.

2- La mirada y la actitud
Disfruta el niño con la actividad? ¿Solicita los lápices?
Debemos verificar si está pendiente de lo que hace fijando la mirada en el papel o simplemente se limita a hacer movimientos con el lápiz sin prestar atención. En éste último caso deberíamos intentar corregirle y que atendiera visualmente a lo que está haciendo. Si no está motivado para pintar mejor dejarlo para otro momento. No forzarlo.
Una inclinación natural hacia el dibujo es buen indicador de la capacidad de aprendizaje posterior.

3- El espacio que ocupa
Ver el espacio que ocupa en el papel puede darnos algunas pistas. En general ocupar todo el espacio se asocia a confianza, seguridad, ganas de explorar el entorno, etc. Cuando el espacio ocupado se reduce a alguna zona en concreto o los garabatos son pequeños se interpretaría en sentido contrario, es decir, timidez, retraimiento, introversión.

4- El trazo
Un trazo firme, seguro y estable al hacer el garabato puede significar soltura de movimientos, ganas de explorar, de experimentar, buena predisposición al juego, a aprender, etc. Si el trazo se efectúa con exceso de presión o velocidad puede ser un indicador de impulsividad o falta de control.

5- Forma
En general, los niños empiezan dibujando formas rectilíneas para progresivamente incorporar las formas onduladas. Una vez pasada la etapa de los primeros garabatos, cuando se empieza a adquirir un poco de destreza con el dibujo, las líneas rectas largas trazadas de esquina a esquina del papel, en especial las ascendentes, pueden ser indicadores de cierta agresividad hacia el exterior o falta de control de impulsos. Por el contrario, los trazos con predominio de las formas onduladas o redondeadas son propias de niños con mayor control sobre sí mismos y quizás de mayor complicidad afectiva con las figuras de apego.

El dibujo a partir de los 5 años
Como hemos visto, tras la primera etapa, el garabato se ha transformado progresivamente en un dibujo con forma, con color e intención comunicativa que refleja la madurez de los cambios madurativos, pero también, la forma particular en que el niño ve y vive su mundo. El dibujo es la representación de su universo subjetivo.
Sin embargo, es a partir de los cinco años, cuando el dibujo se convierte en una herramienta de gran utilidad en la evaluación psicológica de los niños. Acompañándolo de preguntas simples acerca de algunos de los aspectos dibujados, nos proporciona información valiosísima y el niño lo vive de forma muy natural, poco intrusiva lo que le ayuda a expresarse con libertad.

Rasgos psicológicos y su expresión en el dibujo

La siguiente tabla muestra un resumen de algunos rasgos psicológicos y su expresión en el papel. Esta exposición pretende ser aproximativa. No deben, en todo caso, interpretarse las asociaciones de determinadas características con evidencias ciertas de la presencia de determinadas conductas o patrones emocionales. Los datos expuestos obedecen a probabilidades estadísticas no a hechos con seguridad absoluta. Se trata sólo de pistas que pueden orientar una evaluación más objetiva y especializada en los ámbitos que se consideren relevantes.

RASGOS PSICOLÓGICOS E INDICADORES GRÁFICOS

Agresividad, desobediencia: Presencia de dientes muy destacados. Brazos largos con manos cerradas. Garras en lugar de dedos. Formas con trazos rectos muy alargados y en sentido ascendente. Marcada asimetría de las extremidades cuando se representan personas. Dibujo de números, letras, signos u objetos repetidos siguiendo una progresión ascendente en su tamaño. 

Ansiedad - Temor: Los temores infantiles se manifiestan en el dibujo mediante un grafismo reducido, indeciso, pequeño, simple en su forma. En ocasiones, el niño puede preferir dibujarse dentro de una casa, vehículo, etc. que le proporcione cobijo frente al mundo externo y sus fantasmas. Poca expresividad en las caras. Si el temor es hacia alguna persona en concreto, la representará con brazos cortos o sin ellos. La presencia de ansiedad puede reflejarse también en el sombreado de la cara (parcial o total) siendo muy significativo entre los 5 y 12 años.


Motivación para el Aprendizaje y la Escuela: Dibujos bien proporcionados enriquecidos con algunos detalles (ver dibujo 2). Las caras suelen representarse con grandes ojos, hay expresión, el cuello suele estar presente. El dibujo está bastante centrado y ocupa buena parte del papel. Brazos abiertos y piernas bien definidas. Caras sonrientes, elementos extra como pequeños animales (caracoles, mariposas...). 


Egocentrismo: Cabeza grande, formas exageradas. Si se trata de un dibujo de familia o de varias personas, el niño se dibuja primero y aparece notablemente más grande que los demás. (ver dibujo 2)

Comportamientos y pensamientos obsesivos: El dibujo se realiza siempre con un método muy similar, siguiendo una misma rutina un mismo tema o colores. Es un dibujo elaborado que crea mucha ansiedad al niño si se equivoca o cree que no le ha quedado bien. Necesidad de borrar con frecuencia. Trazos simples muy repetitivos pueden estar asociados a discapacidad mental. (Ver dibujo 3)

Inseguridad: Brazos y manos pequeñas y/o pegados al cuerpo. Piernas delgadas o inestables. Trazo irregular, inseguro, fallos con rectificaciones frecuentes. Figuras comprimidas o pequeñas. Inclinación de la figura en 15º o más. 


Perseverancia: Figuras bien contorneadas. Riqueza de detalles. Los personajes aparecen con el rostro expresivo y con todos los elementos. Cabello bien definido. Si se utiliza el color se ha rellenado gran parte del dibujo. Trazo pausado poco impulsivo. Buena atención. 


Déficit atencional. Impulsividad: Dibujo desorganizado. Normalmente a mayor déficit atencional menor capacidad para estructurar un dibujo global. El niño preferirá dibujar pequeños objetos inconexos de diferentes temáticas y formas. Poca definición, pobreza de detalles. Objetos irreales o muy distorsionados. Cuando coinciden déficit atencional e impulsividad el dibujo pasa a ser más una descarga tensional que una actividad placentera. El niño dibujará sólo elementos de su interés y tenderá a ocupar todo el espacio del papel con pocas formas mal dispuestas.

Lateralidad Cruzada: La lateralidad cruzada se manifestará por la presencia de figuras, letras o números en forma invertida (como reflejadas en espejo). El trazo del dibujo será irregular con formas distorsionadas. (Ver dibujo 4) 


Autocontrol: Simetría en el dibujo. Formas onduladas, bien proporcionadas. Si el dibujo está coloreado no se traspasan los límites del contorno. 


Autoestima: Buena organización del espacio. Brazos y manos abiertos. Tamaño de la figura grande. El dibujo suele ocupar casi todo el espacio del papel con una distribución adecuada. Expresión positiva en las caras cuando aparecen varias figuras. 


Problemas de relación social o con sus iguales: Brazos pegados al cuerpo, expresión neutra o triste. La figura puede mostrarse indistintamente (según como lo vive el niño) grande o pequeña. Grande cuando se vive la situación como agresión hacia uno mismo y hay que responder o plantar cara. Pequeña cuando el sentimiento es de indefensión, temor o incapacidad. (Ver dibujo 5) 

Discapacidad Mental: El rasgo fundamental es la pobreza y poca variabilidad de los detalles. Dependiendo del nivel cognitivo el niño, éste puede efectuar el dibujo de una figura humana pero será incapaz de introducir variaciones significativas para distinguir, por ejemplo, un hombre de una mujer. Asimetría en las extremidades y/o poca integración de las partes. 

 Fuente: Psicodiagnosis.es