lunes, febrero 10, 2014

El Análisis Grafológico por Manuel J. Moreno

http://pdl.vimeocdn.com/64291/546/210803405.mp4?token=1392071603_9d4bf3379875991880bf78a9e65e4383

miércoles, diciembre 11, 2013

LOS REVESES DE LA GRAFOLOGÍA

Pese a que en muchas oportunidades ha dado y sigue dando pruebas de eficacia y veracidad, la Grafología sigue siendo objeto de discusión entre aquellos que no la conocen tan a fondo.

Veamos sino esta nota publicada hace poco en un diario local.

Grafología: cuando la letra no dice nada sobre las personas

18/11/2013 10:03 hs
http://www.diarioveloz.com/notas/109474-grafologia-cuando-la-letra-no-dice-nada-las-personas
 
Además de la tergiversación de muchos conceptos y de colocarla a la altura de una mancia, es importante hacer notar la poca información que tiene su autor sobre este tema.
 
Por último transcribo textualmente la respuesta que redactó el Prof. Julio Cavalli, en la que no deja lugar a dudas sobre la seriedad de esta disciplina.
 
Estimado Borgo,

Respeto totalmente su postura. El problema - para evitar discusiones que desgastan y no suman - radica en la mirada epistemológica antagónica que tenemos sobre la Psicología Proyectiva.

Los grafólogos - y yo, como introductor de la carrera en la Argentina - adherimos a esta teoría.

Muchos - los popperianos, conductistas, etc. - no lo hacen. Y es una posición respetable aunque personalmente la considero errónea (como errónea usted considera la mía. Y es una suerte porque si no la ciencia sería aburridísima). Discutir este tema es como conciliar a Boca con River. Podemos compartir un asado... pero sin hablar de fútbol.
Reconozco que falta mayor defensa de nuestra adherencia epistemológica en libros y foros. Es una carencia que debemos reparar.

Los puntos que usted sugiere pueden ser cuestionados... pero no creo que lleguemos a buen puerto.

Se rechaza la grafología porque no puede ser comprobada a través de sus métodos mecanicistas. Especialmente con el método estadístico debido a su polisemia y a que cada signo participa de un síndrome dentro de un contexto específico.

El efecto Barnum no es aplicable a la Grafología. El error básico que subyace y que se desprende de estas argumentaciones es la errónea analogía que se hace de la ciencia grafológica con las ramas esotéricas. Todavía existen colectivos científicos (y no científicos), epistemólogos y antropólogos que la asocian con las mancias. Es absolutamente reprochable que a esta altura de nuestro camino epistemológico asociemos la Grafología con el tarot, el horóscopo o la tirada de runas donde el pensamiento mágico sí está presente y donde el efecto Barnum puede ser aplicado sin dificultades.
Pero la Grafología no es profética (es predictiva como toda disciplina) ni sus diagnósticos caracterológicos son profecías. La grafología no realiza una hermenéutica general pasible de ser atribuida a todo lo singular. No aplica ni genera categorías diagnósticas universales que etiquetan y estigmatizan a los sujetos evaluados. En todo conocimiento esotérico – por ejemplo el horóscopo diario - la generalidad es una condición de base, un principio universal aplicable a todos los que deseen creerlo: “Tu pareja necesita muchas atenciones y delicadeza, por eso entrega lo mejor de ti mismo e intenta ser cariñoso y comprensivo.” Esta descripción personal, vaga y general es aplicable a cualquier sujeto que lee el horóscopo ese día.
No es el caso de la Psicología Proyectiva y de sus diferentes ramas. Esta manipulación de la técnica proyectiva es totalmente inválida por varias razones. En primer lugar se genera un espacio de mentira donde el sujeto cree que el análisis se aplica solamente a él. En segundo lugar se juega con el poder que ejerce la figura del evaluador y con la abundancia de atributos positivos que se remarcan de la persona.

Víctor Morles decía que “en el mundo académico se valora y mitifica el llamado método científico o de investigación –como forma única de resolver problemas cognoscitivos complejos- y se menosprecian otros métodos y acciones creativas que en la vida real utiliza el ser humano para acrecentar su saber”.

Afectuosamente,
Julio Cavalli

Y a la persona que pedía datos concretos de investigación le he posteado algunas de las 2200 que se realizaron desde el año 1850 en adelante. Poseo la mayoría de ellas:

• Los aportes de Allport, Vernon y Lindzey (1933/1960).
• Los trabajos sobre Grafología y la dimensión psicosexual de la personalidad de Elton McNeil y Gerald Blum (1952) de la Universidad de Michigan, USA
• Las escalas de Lewinson y Zubin (1942). Junto a Lewinson desarrollaron las famosas escalas de calificación y los instrumentos para medir no menos de 22 variables de escrituras. Trataron de obtener el mejor puntaje utilizando el juicio clínico y la medición objetiva, combinando los datos por métodos estadísticos formales.
• Las escalas de medición para la presión y el peso de la escritura, tanto en personas sanas como enfermas, creadas por el psiquiatra alemán, Emil Kraepelin y posteriormente ampliadas y modificadas por Kroener (1938). Emil Kraepelin nació el 15 de febrero de 1856 en Neustrelitz y falleció en Múnich el 7 de octubre de 1926. Se dedicó a estudiar principalmente la psicosis maníaco-depresiva y la demencia precoz describiendo clínicamente la totalidad de las enfermedades mentales para clasificarlas en función de su gravedad, clasificación todavía fundamental en la nosografía psiquiátrica. Sus obras completas se publicaron en 1927 con el título de “Psiquiatría”.
• Los aportes del americano Gerald R. Pascal (1943) y sus búsquedas de relación entre escritura y presión para determinar los cinco rasgos de personalidad: la energía, la expresividad, la impulsividad, el dominio y la determinación.
• El trabajo del Dr. Friedrich Steinwachs de la Universidad de Tübingen, creador del “Psychomotor Test of Handwriting” (1952)
• Las teorías del Dr. Wolfgang Luthe y la aplicación a 1000 sujetos del famoso ESG o “electroscriptograph” (1953),
• Los ensayos del psicólogo conductista inglés-alemán Hans Eysenck (1945) y sus investigaciones sobre el neuroticismo en la escritura. Eysenck (1916-1997),
• Las tesis de Lawrence Epstein y Huntington Hartford (1959) y el movimiento como principal indicador de la inmadurez emocional.
• Las investigaciones de Jurgen Ruesch, Jacob E. Finesinger, y Robert S. Schwab (1943) sobre los trastornos psiquiátricos y su influencia en la escritura manuscrita.
• Los estudios de Schoenfeld y Menzel (1934) y Weiss (1957) sobre la tuberculosis en la escritura
• Etel Vértesi y sus estudios sobre la escritura y el cáncer (1938)
• Anneliese Pontius (1953) y sus publicaciones sobre el asma y la escritura.
• Las investigaciones de los doctores Alfred Kanfer, Robert S. Fischer y Daniel F. Casten (1958) y el estudio fisiológico de la escritura, dejando a un lado los posibles componentes psicológicos para investigar la coordinación neuromuscular de los pacientes con cáncer.
• La pulcrísima tesis del profesor norteamericano Wilburn Raymond Mann (1961) sobre la búsqueda de Hipótesis Grafológicas Objetivas (“A continuation of the Search for Objective Graphological Hypotheses”) por la cual obtiene su Doctorado en Filosofía por la Universidad de Otawa. Una verdadera joya en el camino de la validación grafológica.
• Los trabajos grafológicos de Hélène de Gobineau, Roger Perron y Julián de Ajuriaguerra, con sus respectivos marcos estadísticos, que han permitido jerarquizar a la grafología en el marco experimental.
• El interesante estudio cuantitativo de Vinh-Bang (1959) sobre la escritura infantil.
• Los trabajos de Alfred Binet, director del Laboratorio de Psicología Fisiológica de la Universidad de la Sorbona de París, entre muchos otros.

Julio Cavalli*
 Quiero por último remarcar, como material para tener en cuenta, las validaciones que se enumeran al final de la respuesta del Prof. Cavalli. Espero que lo disfruten.

María Latorre
 
 

martes, agosto 27, 2013

domingo, julio 07, 2013

Normas éticas de la profesión



Estimados colegas:


Es responsabilidad de todos los grafólogos cumplir con las normas éticas que su labor exige, sin vulnerar, ni violar los derechos inherentes a las personas. Hacer público con nombre y apellido datos relativos al perfil de personalidad de un individuo, sin su autorización o causa justa y necesaria, publicando sus observaciones en un medio público, viola todo derecho a la privacidad e intimidad, defendido por nuestra constitución.
Dar acceso público a este tipo de información, significa violar un derecho que conlleva una responsabilidad civil y penal por parte de quienes lo hacen si la parte afectada así lo considera.
Aún cuando se trate de casos que se encuentren en pleno desarrollo de un proceso penal, les recuerdo que estar procesado no significa perder los derechos. Todo procesado conserva sus derechos constitucionales hasta que la ley demuestre su culpabilidad.
Que el poder informático de Internet brinde la posibilidad de tener acceso a los llamados datos personales de un individuo, no significa que estos datos puedan ser usados indiscriminadamente.
Que en los procesos judiciales, a fin de impulsar la transparencia de tales procesos, se pueda promover y facilitar la labor periodística, no da lugar a que por ello no se preserven las garantías constitucionales en juego.
Si bien en muchas oportunidades esto no es respetado por personas sensacionalistas en los diferentes medios de difusión, los grafólogos con título oficial siempre deben tener presente su juramento de defender con dignidad su labor.
Nuestra obligación es bregar por una grafología digna y respetuosa de las leyes. Solo está permitido hacer público datos o un estudio de personalidad con expresa autorización de la persona analizada o a instancias de una requisitoria judicial. Hacer otra cosa, significa no solo violar normas legales, sino también desmerecer el lugar que tanto nos ha costado conseguir, poniendo en riesgo la credibilidad y respeto que hoy, después de tantos años de esfuerzos, estamos logrando.
Un cordial saludo a todos,
Fuente
María del Carmen Doyharzábal
www.grafopatologia.com

SENTENCIA de ANULACIÓN de TESTAMENTO



En el texto adjunto se recoge la parte de la argumentación de la SENTENCIA, que trata el tema de GRAFISTICA, en un caso en el que el testador firmó BAJO COACCIÓN.

Su señoría valora así nuestro dictamen:
"Más allá de considerar justo o no justo, lógico o ilógico, que el Sr. XXXXXXXXXXX dejase la vivienda familiar a una amiga que había conocido hacía solamente 4 años cambiando su última voluntad manifestada en testamento unos años antes (el 22 de diciembre de 2004) donde les dejaba esa propiedad a sus hijas, hemos de poner todas esas circunstancias acabadas de exponer con el informe grafológico emitido por el perito en grafística, Sr. Germán-Antonio Belda que, tras un examen pormenorizado de la firma obrante en el testamento y la obrante en otros documentos indubitados, alcanza la conclusión de que al firmar el testamento el Sr. XXXXXXXX presentaba cambios emocionales circunstanciales y no propios del estado habitual del Sr. XXXXX y que estampó la firma bajo coacción o amenaza, siendo dichas alteraciones demostrativas de la necesidad de evadirse por falta de acuerdo entre lo que se expresa y lo que se firma, siendo indicativo de haberse plasmado la firma bajo presión amenazante. Para ello, utiliza una metodología que explica muy detalladamente en su informe, motivando su análisis firma por firma, expresándose también detallada y motivadamente en el acto de juicio al responder las preguntas que se le planteaban, con gran sentido y coherencia en sus respuestas.
Explicó cómo, tras el análisis de las distintas firmas del Sr. XXXXX a lo largo del tiempo, se observa como en el momento de testar la firma obedece a una “autofalsificación”, que significa firmar de un modo distinto para después poder negar la firma, y se observa también como tras unas firmas (la 25, 26 y 27 de su informe) que ya empiezan a estar deterioradas pero que mantienen la estructura de siempre, aparecen las firmas 29 y 30 que, igual que la dubitada (la del testamento) responden a una “estructura atormentada” por estados emocionales contrapuestos, que evidencia que la persona está presionada o está fuera de sus capacidades mentales, optando el perito por la adopción de la presión por el hecho de cambiar la firma en el último momento. Hay que decir que las firmas 29 y 30 son las que el Sr. XXXXXX estampó en la factura del Notario ese mismo día 24 de agosto de 2009 y en una solicitud de colonoscopia tres días después. Resume el perito que observa cómo durante 50 años se mantiene una estructura gráfica permanente y justo en el momento de testar cambia la firma, debiéndose ese cambio radical a una presión-coacción que le impulsa a afirmar algo que realmente no quiere.



Todo ello permite concluir que, efectivamente, la capacidad del Sr. XXXXX se encontraba esencialmente mermada y disminuida en su aspecto emocional, lo que conllevó que fuese especialmente influenciable y frágil en la toma de decisiones, por lo que actuó bajo la presión o conflicto que existía entre sus hijas y la demandada, traduciéndose en una voluntad viciada expresada en el testamento impugnado, en aplicación del artículo 673 del Código Civil según el cual será nulo el testamento otorgado con violencia, dolo o fraude, y sobre si la expresión "violencia" se refiere exclusivamente a la fuerza irresistible, es decir la que convierte al testador en mero instrumento de la voluntad ajen, o si comprende igualmente la vis intimidativa o coacción moral, la doctrina jurisprudencial es unánime en el sentido de que el mentado artículo 673 abarca las dos especies de violencia. En consecuencia, por todo ello, procede estimar la demanda y declarar nulo el testamento otorgado por el Sr. XXXXXXXX el día 24 de agosto de 2009, debiendo prevalecer la validez del testamento abierto que otorgó el Sr. XXXXXX el día 22 de diciembre de 2004."

Fuente 
Asociación de Peritos Judiciales

Tener un diario o transcribir disciplinadamente los sueños son comportamientos profundamente egoístas?

Escribir puede considerarse una tarea o una necesidad profundamente egoísta, pero en el fondo, en su propósito último, puede ser que culmine en una de las maneras más auténticas de tender un lazo con el mundo.

Página de un diario de F. Kafka

Socialmente (y efectuando una generalización posiblemente injusta) el escritor puede considerarse un ser egoísta, ególatra, misántropo incluso. Cuántas historias no se conocen de escritores y escritoras que prefieren la paz de estos desiertos, la soledad y el aislamiento y que aun encontrándose acompañados parecen ausentes y distantes, ensimismados, habitando las regiones inaccesibles de su vida interior. Cuántas historias no se conocen de escritores que, geniales en su vida intelectual (o por lo menos destacados) son sin embargo un desastre en su vida emocional, incapaces como parecen (o son) de establecer un lazo con el prójimo, con el semejante, entregados como dicen estar a nada más que su obra (que, visto desde fuera, no parece otra cosa más que una extensión de sí mismos).
Puede ser, en efecto, que esto sea cierto. Al menos en parte. Los escritores tienen el defecto social de poseer una intensa vida interior: lo que viven lo viven quién sabe si docenas o cientos de veces, recreando un suceso hasta dar con la fabulación que satisfaga su visión de mundo o la visión de mundo que quisieran transmitir (y ese, quizá, sea el lazo último que redime al escritor: la voluntad de transmitir). En cierta forma esa es la razón de su autismo (permítaseme la licencia médica): un corpúsculo en la mente del escritor que lo impulsa, a veces sin él quererlo, a dejar de vivir en el mundo para vivir en su mundo, una potencia que lo toma y lo arrastra no fuera de sí, sino a sus propias profundidades, lo arroba pero no en un sentido místico, sino en sentido negativo, a un fondo en el que posiblemente no encuentre nada —para, pese a todo, convertir esa nada en algo.
Pero si hago del “escritor” el sujeto de estas divagaciones la verdad es solo por comodidad discursiva. Lamentablemente ese es un estado del espíritu que ahora se considera exclusivo de unos cuantos a quienes convencionalmente se considera escritores profesionales, a pesar de lo contradictorio que pudiera sonar dicha noción. Escritor, a fin de cuentas, es quien escribe por la sola razón romantizada de tratar de entender la contingencia y el caos de la existencia, su carácter absurdo. Escritor es quien suple el diván y la charla con el psicoanalista o el amigo con una libreta y una pluma. Quien gracias al ejercicio de la escritura (o a pesar de este) consigue aclarar o enturbiar aún más los conflictos de los que se cree preso.
En este sentido, uno de los comportamientos antonomásticos del escritor, también uno que podría caer, al menos superficialmente, en el rubro de la egolatría, es el de tener un diario, actualizarlo más o menos día a día, reservar una de sus horas para pasar por el filtro de la escritura (transcribir) hechos que originalmente fueron presencia, gestos, sucesión inasible del tiempo. ¿Qué comportamiento más egoísta, más solipsista, que guardar para sí ese fragmento ínfimo de la realidad que presuntuosamente el escritor cree que le tocó vivir solo a él? “Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos; innumerables hombres en el aire, en la tierra y el mar, y todo lo que realmente pasa me pasa a mí”.
Y por si esto no fuera suficiente, hay quienes añaden una derivación a esta conducta, una suerte de corolario escritural, de subcategorización, que consiste en practicar la escritura de sueños. Tomar la pluma o sentarse frente a un teclado para rememorar tan fielmente como sea posible lo recién soñado, para, en una fase ulterior, encontrar o inventar las conexiones entre las fantasías oníricas y lo realmente vivido. ¿Por qué esta persona en este sueño? ¿Por qué en este lugar? ¿Por qué un tablero de ajedrez?
Pero si ya antes aventuré que la disculpa para el misantropismo o egoísmo del escritor pudiera encontrarse en su propósito último de transmitir algo —de él mismo redimir a otros por la vía de su sufrimiento convertido en escritura, en comunicación, con todo el mesianismo que esto conlleva— en el caso de este último aspecto de la vida del escritor tal vez haya un significado todavía más trascendente —y al mismo tiempo profundamente íntimo.
Pienso qué tan egoísta o narcisista puede considerarse la escritura o recreación de un sueño, aparejado con el sostenimiento de un diario. Me digo ―a la luz de lo último que yo mismo escribí o descubrí, a lo cual no hubiera llegado, posiblemente, de otro modo― que, después de todo, poco o nada, al menos si se considera que ambas tareas redundan ―socrática, vedánticamente― en el mejor conocimiento de uno mismo, acaso también en la paz con uno mismo, la condición necesaria para ser capaces de conocer otras cosas, acaso también para entrar en paz con otras personas.

Fuente
PIJAMASURF